J. Radolub (Final XIX- Mediados XX) fue un hombre nacido en Rusia. Luchó en la primera guerra mundial como soldado raso en el bando zarista. Cuando la guerra mundial terminó para Rusia con la revolución comunista de 1917, Radolub emigró y se estableció en Argentina sin dinero en sus bolsillos. Pobre declarado y sin necesidad de tener demasiado dinero se ganaba la vida humildemente enseñando Ruso a poquísimos alumnos, se cuentan 2 o quizás 3.
Dedicaba su tiempo libre -y aquí viene lo interesante- a escribir y distribuir panfletos sobre los poderes -tanto políticos, religiosos, económicos y nacionales- ocultos.
Sus escritos son el ejemplo de alguien que no pidió ni obtuvo reconocimiento; de alguien que dedicó su vida a relatar a un pueblo ignorante los entresijos de algo escondido a base de manipulación, confusión y puro tergiversalismo que es el mundo de principios-mediados del siglo XX; y que, desde luego, llega hoy a cotas difícilmente superables.
He aquí su panfleto más conocido, viene a ser una "Guía para someter y esclavizar a los pueblos".
1: Deformar la mente a través de la enseñanza disolvente.
2: Quebrar la estructura de la familia.
3: Degenerar las artes y envilecer la literatura.
4: Minar el respeto hacia los credos, provocar disidencias en sus jerarquías y trabar su accionar e influencia moral en el campo estatal o político.
5: Favorecer el lujo, las modas fantásticas, los gastos irrazonables y poco a poco excluír la posibilidad de gozar las alegrías senzillas.
6: Desviar la atención de las masas mediante diversiones estúpidas, espectáculos embrutecedores, etc. Distraer al pueblo con futilezas para así impedir el criterio sano que lo conduce a analizar problemas de real trascendencia.
7:Aturdir a las gentes con ruidos estridentes, debilitar el organismo mediante modos de vida desnaturalizados.
8: Incitar a los odios, las envidias y el descontento entre las clases sociales, reemplazando así a los dirigentes eficaces alimentando el culto al becerro de oro.
9: Manipular y destruir acuerdos entre el obrero y el patrón por medio de la explotación y el cierre patronal. Impedir a toda costa el entendimiento entre trabajo y capital.
10: Corromper las clases adineradas e incitar a la desesperación a los pobres contra las mismas.
11:Destruir las clases rurales promoviendo una economia de ficciones monetaristas sin sustento en la riqueza real de las naciones.
12: Cultivar y difundir toda clase de utopías a fin de llevar a los pueblos a un laberinto de ideas posiblemente realizables si éstas se llevaran a cabo con unidad, convirtiéndolas finalmente del todo irrealizables.
13: Encarecer la vida con salarios ilusorios mediante la inflación y la desvalorización monetaria.
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14: Provocar la desconfianza a nivel internacional, promover la creación de sectores antagónicos. Crear una dialéctica de falsas oposiciones entre partidos políticos aparentemente rivales, pero umbilicalmente unidos por lazos inconfesablemente ilegales.
15: Impedir, si es necesario con la fuerza, la creación de estados nacionales autárquicos.
16:Elevar a los poderes públicos a individuos comprometidos con empresas dominadas por la usura internacional (bancos, petroleras, etc.).
17: Imponer como dogma intocable en la educación las ideologías universalistas sustentadas básicamente en principios materialistas o los entendidos como "liberales".
18: Promover la agonía de los estados nacionales calumniándolos como expresión de egoísmo, discriminación o guerrerismo.
19:Pauperizar primero y principalmente a la clase media por su natural independencia.
20: Crear polos de poder internacional aparentemente antagónicos y sugerir como única "salvación" ante las crisis bélicas la constitución de un gobierno mundial, realizándose así la "profecía" del poeta y periodista Heinrich Heine que añado a continuación: "Un pastor con un cayado de hierro conduciendo a un rebaño de ovejas esquiladas que balarán al mismo son".
Ya está. Cualquier parecido con la realidad...
